• Martes , 27 junio 2017

El papa Francisco insta a una paz “no de palabra, sino eficaz y concreta”

“Es hora de que las armas callen definitivamente”, clama en su mensaje de Navidad.

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El papa Francisco ha vuelto este domingo a sacudir las conciencias en el día de Navidad, al repasar las guerras que afligen el mundo y los actos de terrorismo que han causado muertes y miedo en el corazón de las ciudades. Asomado al balcón de la Logia central de la basílica de San Pedro, donde se presentó al mundo como papa el 13 de marzo de 2013, Francisco ha seguido su propia tradición y ha ido invocando la paz ante todas las guerras y males del mundo en su mensaje de Navidad. Y ha clamado por una paz “no de palabra, sino eficaz y concreta”. “Es hora de que las armas callen definitivamente”, ha sentenciado.

Ante 40.000 fieles que se han congregado en la Plaza de San Pedro para recibir la bendición urbi et orbi, el pontífice argentino ha explicado que los ángeles anunciaron “paz en la tierra” con el nacimiento de Jesús y que este anuncio quiere llegar hoy “a todos los pueblos, especialmente los golpeados por la guerra y por conflictos violentos, y que sienten fuertemente el deseo de la paz”. Ha comenzado invocando la paz para “la martirizada Siria, donde demasiada sangre ha sido derramada” y “sobre todo en la ciudad de Alepo, escenario de una de las batallas más atroces”.

“Es muy urgente que se garanticen asistencia y consuelo a la extenuada población civil, respetando el Derecho Humanitario. Es hora de que las armas callen definitivamente y la comunidad internacional se comprometa activamente para que se logre una solución negociable y se restablezca la convivencia civil en el país”, ha clamado el Papa, que acaba de cumplir 80 años.

A los israelíes y los palestinos les ha pedido que “tengan la valentía y la determinación de escribir una nueva página de la Historia, en la que el odio y la venganza cedan el lugar a la voluntad de construir conjuntamente un futuro de recíproca comprensión y armonía”. Ha deseado “unidad y concordia” para Irak, Libia y Yemen, “donde las poblaciones sufren la guerra y brutales acciones terroristas” y también en Birmania y que se alivien las tensiones en la península coreana.

Con tono apesadumbrado, Francisco ha recordado la situación en Nigeria, “donde el terrorismo fundamentalista explota también a los niños para perpetrar el horror y la muerte”. Ha pedido la paz en Sudan del Sur y en la República Democrática del Congo y también en Ucrania oriental, “donde es urgente una voluntad común para llevar alivio a la población y poner en práctica los compromisos asumidos”.

También ha recordado el momento que vive Colombia tras la firma de los acuerdos del paz, al pedir “concordia para el querido pueblo colombiano, que desea cumplir un nuevo y valiente camino de diálogo y de reconciliación”. Ha añadido que “dicha valentía anime también a la amada Venezuela para dar los pasos necesarios con vistas a poner fin a las tensiones actuales y a edificar conjuntamente un futuro de esperanza para la población entera”.

“Paz a los que han perdido a un ser querido debido a viles actos de terrorismo que han sembrado miedo y muerte en el corazón de tantos países y ciudades”, ha pedido, para instar a una paz “no de palabra, sino eficaz y concreta” para todos “nuestros hermanos y hermanas que están abandonados y excluidos, a los que sufren hambre y los que son víctimas de violencia”.

También ha tenido un recuerdo en su mensaje de Navidad para los “desplazados, los emigrantes y refugiados, y los que hoy son objeto de la trata de personas” y ha lamentado que muchos pueblos “sufren por las ambiciones económicas de unos pocos y la avaricia voraz del dios dinero que lleva a la esclavitud”. Ha deseado también la paz para aquellos “marcados por el malestar social y económico, y a los que sufren las consecuencias de los terremotos u otras catástrofes naturales”.

Un mensaje especial, como en la homilía de la misa del Gallo de ayer, fue para los niños, “sobre todo a los privados de la alegría de la infancia a causa del hambre, de las guerras y del egoísmo de los adultos”. Después, Francisco ha impartido la bendición urbi et orbi (a la ciudad y al mundo) y ha pedido una Navidad llena de “solidaridad”.

EL PAÍS

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