• Sábado , 24 junio 2017

“Cero jóvenes en las calles”, Ramírez Marín

“Vamos a redoblar los esfuerzos por nuestros jóvenes”, afirma el legislador yucateco

RAMÍREZ-MARIN-HALACHÓ

Una historia de vida detrás del “gomiboing”

Huérfana desde muy pequeña, Hilce Kú Tun es una joven que cursa la preparatoria en el Colegio de Bachilleres de Yucatán (Cobay) en su natal Halachó. Es aficionada a la tecnología y uno de sus programas favoritos es la serie de televisión CSI Miami, de criminalística, de allá que sueñe con estudiar robótica o medicina forense.

Su padre falleció hace 14 años, pero la adversidad no ha sido impedimento para salir adelante. Desde niña ayuda a su madre Hilda Tun Kú a preparar y vender panuchos, salbutes, frituras y otras golosinas para ganarse el sustento de todos los días. Los fines de semana instalan su mesa en los campos deportivos y en otros sitios donde haya eventos.

Su hermana Reina estudia la Licenciatura en Educación Preescolar en Calkiní, Campeche,  municipio cercano a Halachó. La joven planeaba estudiar en Mérida, pero no tiene familiares donde llegar, como comenta su madre,  ni los recursos para pagar alojamiento, comida, pasajes y otros gastos.

En el afán de mejorar las ventas usando el ingenio, Hilce -fusión del nombre de su madre Hilda y su padre César- creó junto con su madre el “gomiboing” una deliciosa bebida que ha cobrado popularidad en Halachó. No falta en los torneos deportivos y en otros festivales y eventos.

El “gomiboing”, parecido al granizado o raspado, se hace con un Boing congelado, cuya cajita se golpea para dejarlo como un machacado, se vierte en un vaso, se adereza con chamoy líquido y en polvo, se le agrega una banderilla de tamarindo y se decora con dos variedades de gomitas, una de ellas en forma de sombrilla, para hacerla más atractiva y apetitosa. Hay cinco sabores diferentes.

“Ya estamos haciendo una presentación más, poniéndole trocitos de fruta, dependiendo del sabor del Boing”, dice Hilce.

“Nos han querido imitar, pero no les sale igual”, comenta su madre, en medio de una sonrisa.

La historia de Hilce y su familia afloró en una visita que realizó a Halachó el diputado federal Jorge Carlos Ramírez Marín para dar la patada inicial de la final  entre los “Toros” y  los “Nevos”, de la Liga de Fútbol Juan Pablo  II, que congrega a 40 equipos de varios municipios del poniente del Estado.

Acompañado de las autoridades y directivos de la Liga, el legislador yucateco entregó balones, trofeos y otros materiales para apoyar a los deportistas. Luego saludó a los aficionados y finalmente, antes de retirarse, terminó en el puesto de “Doña Nena”, como es conocida Hilda Tun.

“El caso de Hilce y su familia es un ejemplo de superación que tenemos por todos los rincones de Yucatán. Son las historias de vida que vale la pena apoyar y son las que motivan mi propuesta de cero jóvenes en las calles”, afirmó Ramírez Marín, luego de conocer y platicar con la joven y su madre.

“Ningún joven en las calles, todos a la escuela, los centros de capacitación, los campos deportivos y eventos recreativos. Si logramos eso, mejoraremos el nivel de vida de los yucatecos, mantendremos nuestros niveles de seguridad y estaremos impulsando el desarrollo de Yucatán”, subrayó el diputado.

“Hay talento, ganas de salir adelante y espíritu emprendedor. La adversidad no es una limitante y aquí tenemos un claro ejemplo”, apuntó al referirse a Hilce, a quien ofreció apoyar, en principio, con una tableta electrónica para hacer sus tareas.

“Vamos a redoblar los esfuerzos por nuestros jóvenes y deportistas, son el futuro de Yucatán,  y seguiremos promoviendo la propuesta de cero jóvenes en las calles hasta convertirla en una política pública”, afirmó Ramírez Marín.

 

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