• Miércoles , 16 agosto 2017

No hubo pasarela de presidenciables en asamblea del PRI

(Excélsior).- Hicieron falta 107 días de trabajos de la XXII Asamblea Nacional ordinaria del PRI para que al final, ayer en el Palacio de los Deportes, se aprobara en un tris, por unanimidad, sin disensos, en medio de un coro de porras y aplausos, lo que se delineaba desde el primer día.

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El rompimiento de candados y cerraduras, es decir, que cualquier ciudadano de buena fama pueda ser su candidato a la Presidencia, no desbordó euforia ni pasiones; la nomenklatura del PRI no se fracturó, como lo perfilaban sus detractores.

Tampoco fue, según analistas políticos, el ‘en sus marcas, listos, fuera…’ en la carrera por la candidatura presidencial, que en algún momento tendrá que dar Enrique Peña Nieto. Aunque sí fue el marco que escogió el Presidente para hacer pública la certeza que tiene sobre lo que habrán de enfrentar él y los priistas el año próximo:

Vamos a la batalla por el futuro que garantice oportunidades para todos los mexicanos… vamos a la batalla con la seguridad de que México gana cuando gana el PRI”.

Menos aún la Asamblea fue escenario de un eventual aplausómetro o pasarela de quienes están en el gabinete presidencial y son señalados como aspirantes a Los Pinos, por un hecho simple: ninguno de ellos (en orden alfabético: José Antonio Meade, José Narro, Aurelio Nuño y Miguel Ángel Osorio) fue presentado por el sonido local, como tampoco ninguno hizo por su cuenta algún tipo de proselitismo. Optaron por la prudencia.

El cónclave priista que empezó en abril terminó ayer con el ánimo triunfalista de su líder nacional, Enrique Ochoa Reza, de llevarse carro completo en las elecciones de 2018: Presidencia, nueve gubernaturas, la mayoría en el Senado y en la Cámara de Diputados, como en los viejos tiempos, como si enfrente no fueran a tener adversarios.

El fin de fiesta de este trámite estatutario, que se perfilaba cuesta arriba para el priismo nacional, con disensos entre cuadros de mucho peso, que estuvieron ahí, como Manlio Fabio Beltrones o Ivonne Ortega, por ahora se conjuró. Aunque todavía falta saber cuál será el método de selección que escoja el Consejo Político en los próximos meses para elegir a su candidato presidencial, pero esa será otra historia.

No hubo desbandada, como la que aventuraban algunos, con el sello de 1987, cuando a la línea del presidente Miguel de la Madrid se rebelaron Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y otros. Acaso hubo ausencias, como la del exgobernador oaxaqueño Ulises Ruiz, que se ha opuesto a Ochoa Reza, o Roberto Madrazo, expresidente priista —muy ocupado en promover la candidatura de su hijo Federico para el gobierno de Tabasco, por el Verde—, y que tampoco estuvo la víspera en Los Pinos con los otros exdirigentes.

La sesión plenaria de la asamblea priista, multitudinaria, calculan 15 mil delegados, fue la exposición abigarrada de los resolutivos que tuvieron las cinco mesas temáticas, Estatutos, Declaración de principios, Programa de acción, Rendición de cuentas y ética y Visión de futuro, que hubo entre miércoles y jueves, con algunas escaramuzas, como la del llamado chapulineo, pero nada más.

Ayer tampoco hubo disensos. Todos estuvieron de acuerdo en lo mismo. Los delegados levantaron sus brazos para aprobar los nuevos documentos básicos del PRI y, a manera de festejo, Claudia Ruiz Massieu le estampó un beso en la mejilla a Ochoa Reza, que no dejaba de sonreír, satisfecho por lo que logró en muy poco tiempo al frente del PRI: ganar dos de tres elecciones estatales, Edomex y Coahuila, y sacar adelante sin mayores sobresaltos la Asamblea que guiará al priismo en los próximos años.

La conformidad que se oía en las porras y se veía en los rostros de los priistas en el Palacio de los Deportes parecía como si se estuviera frente a la televisión de hace 30 años, viéndose un capítulo de Gordolfo Gelatino, un personaje que caracterizaba Eduardo Manzano junto con Enrique Cuenca, en Los Polivoces. Gordolfo Gelatino era un personaje egocéntrico y autocomplaciente, siempre mirándose al espejo.

La plena satisfacción de lo alcanzado lo mostró en su discurso Ochoa Reza, que los miles de priistas siguieron por las enormes pantallas y que escucharon, como le gusta decir a él, fuerte y claro: “Hoy los priistas pensamos hacia adelante para asegurar que no haya retrocesos en el país. Tenemos una gran responsabilidad frente a nosotros: detener al populismo autoritario que ha afectado tanto a Venezuela. México merece un mejor futuro.

En las recientes elecciones, el PRI demostró ser la única fuerza capaz de frenar la amenaza del populismo autoritario. Lo hicimos en 2017 y lo haremos de nuevo en 2018”, subrayó el dirigente partidista que no cabía de satisfacción en el saco de Eduardo Manzano.

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