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El Cristo de la Unidad, la primera obra modernista pública en Yucatán

Mérida, Yucatán a 03 de Octubre de 2017 (Informa T Yucatán).- En el marco de la celebración del primer cincuentenario de la bendición del Cristo de la Unidad de la Catedral de Mérida, el historiador y especialista en arte sacro Angel Gutiérrez Romero, destacó que más que un hecho religioso, representa una efemérides importante, ya que el Cristo de la Unidad es la primera pieza de arte moderno, de ruptura, que se expone públicamente en Yucatán.

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Gutiérrez Romero, antropologo e historiador oficial de la Arquidiócesis de Yucatán, habló sobre este evento especial registrado el 10 de octubre de 1967 y que está próximo a cumplir medio siglo.

Podemos decir que, el Cristo de la Unidad, que hoy se encuentra en el Altar Mayor de la Catedral es una obra de arte modernista y su autor, el escultor español Ramón Lapayese del Rio, fue un autor que se caracterizó por expresar momentos vivos y reales de la situación de la posguerra, cuando Europa se desangró, tras la Segunda Guerra Mundial.

La bendición del Cristo de la Unidad de la Catedral de Mérida, establece un hecho histórico, porque tras la pérdida de todas las esculturas y retablos que eran propiedad de la iglesia el 24 de septiembre de 1915, con la llegada de Salvador Alvarado a Yucatán y las destrucción y saqueo de arte sacro que ahí permanecía, el Altar Mayor permaneció desnudo por más de 50 años.

Los datos históricos nos remontan a las primeras imágenes que del Altar Mayor de la Catedral de Mérida, terminada en 1599, fueron obras de madera, de la época renacentista que permanecieron hasta 1762.

Posteriormente, cuando fue renovada para la edificación se construyó un retablo muy grande, hecho en madera y hoja de oro y vestido con imágenes de apóstoles, vírgenes y ángeles que fue destruido y saqueado en 1915, fecha en la que fue quemada la Catedral de Mérida, por las hordas de revolucionarios.

Fue posteriormente que, bajo la responsabilidad del segundo arzobispo de Yucatán, Fernando Ruiz Solorzano, (Pátzcuaro, Michoacán 1903- Roma, Italia 1969), que se consideró la recuperación de la presencia de la Catedral de Mérida, por lo que se realizó el encargo al pintor y tallador ibérico un Cristo que vistiera la presencia de la seo yucateca.

Fue de esta manera, relata el especialista, que en un viaje a España del arzobispo Ruiz Solorzano se encargó la figura del Cristo, que se realizó según de explica en el archivo diocesano, en los talleres del artista en la ciudad de Madrid y en la que intervinieron unos 35 carpinteros, todos ellos españoles.

Realizado en madera de abedul rosa, el Cristo de la Unidad fue concluido en 1965 y trasladado a Mérida por vía marítima, en varias secciones para ser ensamblado.

En los relatos hemerográficos se detalla que, la cruz de madera fue hecha por artesanos yucatecos, con maderas de Campeche y estuvo a cargo de la empresa Negociación Mercantil SA.

Los archivos, según agrega el investigador no detallan el costo de obra, se sabe, apuntó, que la iglesia pagó una cantidad y la familia Molina cubrió otra cantidad para los emolumentos del artista y a la empresa que fabricó la Cruz.

De esta forma, profesionales yucatecos, realizaron una obra de ingeniería muy audaz, para trasladar todas las piezas, desde el puerto de Progreso hasta la Catedral de Mérida y posteriormente izar la Cruz y construir el Cristo que no tiene clavos, sino que está ensamblado en sus partes.

El Cristo de la Unidad es una obra muy especial, mide 14.50 metros de alto por 12.30 de ancho, es una obra austera, que se integró de manera muy estructurada a la arquitectura catedralicia, y que permitió tener una presencia viva de Cristo, todo ello resultado de los nuevos valores que se desprendían del Concilio II, cuando se emitieron nuevos cánones para la iglesia católica, en su presencia y capacidad de encuentro con sus feligreses.

En sí mismo, argumentó Gutiérrez Romero, la obra realizada por escultor español refleja una nueva era en el arte contemporáneo, ya que este Cristo enseña sus costillas, sus vísceras, es un Cristo doliente y su rostro reflexivo y adusto, nos acerca al sufriendo, al momento de la historia en la que el ser humano, tras la guerra (la Segunda Gran Guerra), vive momentos de angustia por los tiempos críticos.

La obra de arte, manifiesta el entrevistado, nos refleja una posición muy distinta a la que en su momento se exponía en otros puntos del planeta y es de alguna manera, es la primera obra de arte en Latinoamérica que abre esta condición de la expresión moderna del pensamiento y en sufriendo de la humanidad ante hechos catastróficos, como los que se vivieron en Europa y el Pacífico con la conflagración mundial.

En los hechos, el Cristo de la Unidad fue bendecido por el segundo arzobispo de Yucatán, Fernando Ruíz Solorzano, siendo de alguna manera, su gran legado a Yucatán, el 10 de octubre de 1967, lo que establece que en próximos días se cumplirán 50 años. En esta bendición participó Manuel Castro Ruiz, quien sería el tercer arzobispo de Yucatán, siendo ya ratificado como obispo auxiliar de esta diócesis, concluyó. (JCN)

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