• domingo , 19 agosto 2018

Estrés infantil puede causar enuresis

Padecimiento que consiste en la emisión de orina en la cama o ropa, involuntaria o intencionalmente, diurna o nocturna, en niños mayores de cuatro años

La enuresis es un padecimiento que consiste en la emisión de orina en la cama o ropa, involuntaria o intencionalmente, diurna o nocturna, en niños mayores de cuatro años, explicó Rafael Sauri Pat, jefe del servicio de Pediatría del Hospital General Regional No. 12 “Benito Juárez”, del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en esta entidad.

La enuresis puede ser primaria: cuando el niño nunca ha controlado la orina durante el sueño y secundaria: cuando, aún después de haber aprendido a no orinar la cama, vuelve a hacerlo.

“Esta afectación se diagnostica cuando la emisión del líquido ocurre al menos dos veces a la semana por un periodo de tres meses, de manera persistente, alrededor de los cinco años de edad. Aunque desde los dos años se presenta el control, puede darse el caso de que aún mayores se orinen de forma ocasional”, dijo el doctor Sauri Pat.

Algunas de las causas de la enuresis pueden ser: la alteración del sueño, no haber aprendido bien a controlar la micción (eliminación de orina) durante los primeros años de aprendizaje o como resultado de tener alguna otra patología (ya sea de tipo biológico, psicológico y socioeconómico).

Intervienen, entre ellas, la inmadurez neuromotora de la vejiga, y  las diferentes situaciones de estrés, sobre todo escolares, divorcio o separación de los padres, el fallecimiento de un familiar, el cambio de residencia, el nacimiento de un hermano, accidentes o intervenciones quirúrgicas, hospitalizaciones, etcétera.

Se ha observado que los niños que viven en hogares disfuncionales o con pocos recursos económicos, tienen más probabilidades de padecer enuresis, agregó el especialista.

Para controlar este padecimiento, en primer lugar es necesario realizar una historia clínica y el análisis de cada caso, impartir psicoeducación sobre el trastorno e indicar modificación de hábitos y conducta.

Es importante, establecer reglas para un condicionamiento de la conducta y generar nuevos hábitos, donde el infante aprenda a tener autocontrol y autorregulación de su micción, como la disminución de líquidos antes de ir a la cama, o levantar al pequeño cada cierto tiempo durante la noche, para obligarlo a que aprenda a vaciar su vejiga hasta que llegue la mañana siguiente.

Estas medidas ayudan a reducir el padecimiento hasta en 70 por ciento; sin embargo, puede haber recaídas una vez que se han logrado avances. El control del esfínter vesical tiene que ver con el desarrollo general de las y los niños, que es un proceso neurobiológico, psicológico y social.

Finalmente, Sauri Pat recomendó a los padres de familia llevar a sus hijos en esta situación primero a su Unidad Médico Familiar (UMF) para que en caso de requerirlo, sean orientados de forma especializada y reciban el tratamiento adecuado.

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