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Conoce más sobre el linfoma

Mérida, Yuc.  25 de septiembre de 2018.- El linfoma es el cáncer de una parte del sistema inmunológico llamado sistema linfático. Existen muchos tipos de linfoma; un tipo se denomina enfermedad de Hodgkin, mientras que el resto se conoce como linfoma no Hodgkin.

El coordinador clínico de Oncología del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Yucatán, doctor Juan Pablo Brito Miranda,  indicó que en general los linfomas se presentan como ganglios linfáticos aumentados de tamaño, que cuando aparecen en zonas accesibles como cuello, axilas o ingle se pueden palpar evidenciando su aumento de tamaño.

En otras ocasiones, los ganglios afectados son internos (en el abdomen, por ejemplo) y pueden pasar desapercibidos, por lo que el diagnóstico es más difícil y sólo se consigue cuando aparecen otros síntomas como fiebre y pérdida importante de peso, que obligan a realizar estudios más exhaustivos.

El primer signo de la enfermedad de Hodgkin es un ganglio linfático de gran tamaño. La enfermedad puede diseminarse a los ganglios cercanos, incluso puede diseminarse a los pulmones, el hígado o la médula ósea.

Su causa es desconocida y la enfermedad de Hodgkin es poco común. Los síntomas incluyen: inflamación sin dolor de los ganglios linfáticos del cuello, las axilas o la ingle; fiebre y escalofríos; sudores nocturnos; pérdida de peso y del apetito; en ocasiones se manifiesta picazón en la piel.

Para diagnosticar la enfermedad de Hodgkin, los médicos utilizan exámenes físicos y antecedentes familiares, análisis de sangre o una biopsia. El tratamiento varía dependiendo de cuánto la enfermedad se ha diseminado. Entre más pronto se diagnostique, más eficaz será el tratamiento. En la mayoría de los casos, la enfermedad de Hodgkin puede curarse.

Los linfomas no Hodgkin comienzan cuando un tipo de glóbulos blancos se hacen anormales; mismos que se dividen una y otra vez aumentando el número de células anormales. Éstas pueden diseminarse a casi todas las partes del cuerpo.

Este tipo de linfoma puede causar muchos síntomas, como ganglios linfáticos inflamados sin dolor, en el cuello, axilas o ingle; pérdida de peso inexplicable, fiebre, sudoración nocturna, tos, debilidad y cansancio que no desaparece; así como inflamación o sensación de hinchazón abdominal.

Los linfomas indolentes tienden a crecer de forma lenta. Aun sin ningún tratamiento, los pacientes con este tipo de linfoma con frecuencia viven muchos años sin presentar problemas a causa de la enfermedad. Para algunos de estos pacientes, no se recomienda ningún tratamiento hasta que desarrollen síntomas.

Los linfomas agresivos crecen rápidamente, sin tratamiento la esperanza de vida es de semanas o meses. Afortunadamente, la mayoría de los linfomas agresivos y altamente agresivos responden bien a la quimioterapia y muchos de ellos se curan.

Actualmente la base del tratamiento de los linfomas,  son la quimioterapia y la radioterapia aunque están apareciendo otras modalidades terapéuticas prometedoras. “Es muy importante realizar un diagnóstico preciso y un buen estudio de extensión de la enfermedad, que permitan tener todos los datos necesarios para decidir el tratamiento más adecuado”, finalizó el especialista del IMSS Yucatán.

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