Película “Noé” desata polémica en varios países

Foto: internet

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Construyó el arca que salvó del gran diluvio a un selecto club de hombres y animales. La hazaña de Noé, convertida en superproducción de Hollywood con el preceptivo derroche de efectos especiales, amenaza con desatar una nueva tormenta en el mundo musulmán, contrario a las representaciones artísticas de un personaje central para las tres grandes religiones monoteístas.

De momento, el enfado por un filme que se estrena el próximo 28 de marzo ha terminado en prohibición en al menos cuatro países de Oriente Próximo. Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Kuwait han anunciado que vetan la exhibición comercial de ‘Noé’, una película dirigida por Darren Aronofsky (‘Cisne negro’ o ‘El luchador’) y en la que Russell Crowe (‘Gladiator’ o ‘Una mente maravillosa’) encarna al personaje de la discordia.

La pacata censura del golfo Pérsico puede contagiarse a otras pantallas árabes en los próximos días. Desde El Cairo, Al Azhar -la institución suní más prestigiosa del mundo- acaba de poner el grito en el cielo. “La proyección de ‘Noé’ supone una flagrante violación de las normas de la ‘Sharia’ (ley islámica)”, advierte el faro del islam moderado en un fatua (decreto islámico) publicada la pasada semana.

“Hay que impedir la exhibición de ‘Noé’. Está prohibido representar al profeta o al mensajero de Alá. No existe varón que no haya cometido pecados, por lo que nadie puede personificar a los profetas”, explica a EL MUNDO la reputada doctora de Al Azhar Soad Saleh. Y abunda: “Puede darse el caso de que el actor que interpreta al profeta lo hayamos visto en otras películas bebiendo vino o cometiendo un pecado. Es inaceptable”.

En un intento de contentar a los más susceptibles -también del bando cristiano-, la productora Paramount accedió a incluir al inicio de la cinta un mensaje que avisa de que se trata de una “obra inspirada en la historia de Noé” pero con ciertas licencias artísticas. Pero ni por esas ha logrado convencer a los guardianas de la ortodoxia islámica.

Emiratos Árabes Unidos fue el pasado lunes el último país en sumarse a la prohibición. El Consejo Nacional de Medios de Comunicación acordó censurarla “por respeto a los sentimientos religiosos”. Un poco antes Bahréin, Qatar y Kuwait habían notificado a la compañía estadounidense que la cinta -cuyo presupuesto ronda los 130 millones de dólares- no lucirá en sus carteleras.

Con un reparto que incluye a Anthony Hopkins, ‘Noé’ retrata la historia del hombre que armó el Arca que protegió del diluvio durante 40 días y 40 noches a su familia y a un elegido grupo de animales. Su nueva revisión cinematográfica -un sueño infantil para el director, de origen judío- recurre a los efectos especiales para dar vida a la variopinta fauna que alojó la embarcación.

Paramount ha tenido que afrontar críticas también en casa. En respuesta a los sectores cristianos más conservadores, la compañía ha defendido que la cinta es fiel a la esencia y los valores de un relato que la Biblia sitúa en el Génesis y al que el Corán dedica una azora completa. “Es una piedra angular de la fe de millones de personas en todo el mundo”, ha recordado la productora, temerosa de que el veto se extienda a Jordania y Egipto.

En la tierra de los faraones, la censura ya ha visionado la obra pero aún no ha dictado sentencia. Al Azhar, el Consejo de los Grandes Ulemas y la Academia de los Estudios Islámicos le piden severidad. Existen dos antecedentes con finales opuestos: En 2004, los torquemadas egipcios permitieron la proyección de ‘La Pasión de Cristo’, de Mel Gibson, en contra de la opinión de Al Azhar. Sin embargo, prohibieron ‘El Código Da Vinci’ en 2006 por la oposición de la Iglesia Ortodoxa Copta.

“Se permitió la exhibición de ‘La Pasión de Cristo’ porque la Iglesia estaba de acuerdo. Nosotros declaramos que iba en contra del Corán, que niega que el profeta Jesús muriera crucificado”, esboza la doctora de Al Azhar. Pese a la polvareda, la jurista no cree que la sangre llegue esta vez al río.

No ve probable -confiesa- que se produzca una reacción tan airada como la que atravesó el mundo musulmán por la publicación de las caricaturas de Mahoma en un periódico danés en 2006 o la difusión del tráiler de una burda sátira cinematográfica sobre Mahoma en 2012. “No estamos de acuerdo con reacciones como las de atacar embajadas ni aceptamos la respuesta contra la película del profeta pero en este caso no será igual. No hablamos del profeta Mahoma sino de Noé”, concluye Saleh.

EL MUNDO.es

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