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Greenpeace advierte altos niveles de contaminación en aguas de Yucatán

20 OCTUBRE 2026, SAN ANTONIO TEDZIDZ, YUCATAN. La organización ambientalista Greenpeace México realizó esta mañana una acción de protesta pacífica en esta localidad para dar visibilidad al muestreo relativo a la fuerte contaminación de los mantos acuíiferos de la región. Foto: Jesús Quintanar/ GREENPEACE
20 OCTUBRE 2026, SAN ANTONIO TEDZIDZ, YUCATAN. La organización ambientalista Greenpeace México realizó esta mañana una acción de protesta pacífica en esta localidad para dar visibilidad al muestreo relativo a la fuerte contaminación de los mantos acuíiferos de la región. Foto: Jesús Quintanar/ GREENPEACE

Comunidades mayas exigen frenar daños


Greenpeace México y la Red To’oné Ja’o’on piden investigar la calidad del agua y las posibles afectaciones de las granjas porcícolas. Advierten que siguen pendientes sanciones, inspecciones y acciones de reparación ambiental.

Mérida, Yucatán, 20 de octubre de 2026.— La contaminación del agua en Yucatán vuelve a encender las alertas. Un estudio de Greenpeace México detectó indicadores de contaminación orgánica, bacterias y exceso de nutrientes en 17 muestras de pozos y cenotes de siete localidades del estado.

Los resultados fueron obtenidos durante agosto de 2026 en Kinchil, Sitilpech, Motul, Chocholá, Molas, Celestún y San Antonio Tedzidz, mediante monitoreo comunitario y análisis de laboratorio.

De acuerdo con el informe, 16 de las 17 muestras alcanzaron el límite superior de medición para coliformes totales, mientras que 13 registraron más de mil 800 NMP/100 mililitros de coliformes fecales. Cuatro también llegaron al límite superior de medición para enterococos fecales.

El estudio identificó concentraciones de nitratos en la mayoría de las muestras. En dos casos, correspondientes a Motul y Chocholá, los niveles superaron la referencia de 50 miligramos por litro señalada por la Organización Mundial de la Salud.

También se encontraron concentraciones elevadas de fósforo, sólidos suspendidos y demanda química de oxígeno en distintos puntos.

Aunque estos resultados evidencian problemas de calidad del agua en los sitios analizados, Greenpeace advierte que este muestreo no permite establecer por sí solo el origen exacto de la contaminación.

Sin embargo, la Red en Defensa del Agua y el Territorio Maya To’oné Ja’o’on sostiene que otros estudios realizados en 2024 y 2026, con análisis específicos de marcadores biológicos, identificaron materia fecal de origen porcino en cinco puntos de Yucatán.
Reclaman resultados a las autoridades
A un año de haber presentado una denuncia popular ante autoridades federales, las comunidades mayas afirman que siguen pendientes inspecciones, sanciones y medidas para reparar los daños ambientales que atribuyen a las granjas porcícolas.

Entre las instalaciones señaladas por la Red se encuentran las granjas GARY 5 y 6, en Chocholá; MOBA, en San Fernando, Maxcanú, y los complejos Kekén 1, 2, 3, 4, 5 y 6, ubicados en zonas cercanas a Kinchil y Celestún.

Según la organización, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) realizó nuevas inspecciones en instalaciones de GARY y MOBA en junio de 2026, pero los resultados no se habían hecho públicos al momento de elaborar el comunicado.

La Red exige que la Profepa, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) informen sobre los procedimientos administrativos, las sanciones aplicadas y las medidas para evitar que continúe la contaminación.

También cuestiona un convenio entre autoridades federales y estatales para fortalecer la gestión ambiental de las unidades porcícolas, pues afirma que se acordó sin la participación de las comunidades afectadas. La organización promovió un juicio de amparo y señala que obtuvo una suspensión definitiva.
Alertan por traslado de cerdos cerca de Cuxtal
Otro motivo de preocupación es el posible traslado de miles de cerdos desde la granja Santa María, también identificada como San Gerardo, en Santa María Chí, hacia instalaciones en las zonas de Tepacal y San Antonio Tzacalá, cerca de Molas.

De acuerdo con información citada por la Red, el movimiento de animales ocurrió en septiembre de 2026 y estaría relacionado con la misma empresa que operaba la granja clausurada.

Las comunidades piden esclarecer el destino de los animales y verificar las condiciones ambientales de las instalaciones receptoras, debido a su cercanía con poblaciones y con la Reserva Ecológica Cuxtal, una zona estratégica para el abastecimiento de agua de Mérida.

Además, reclaman que se realice el estudio del daño ambiental en Santa María Chí y se establezcan medidas de restauración y garantías para evitar que se repitan las afectaciones.


Piden monitoreo y protección del agua


Entre sus principales demandas, la Red To’oné Ja’o’on plantea inspecciones transparentes en las granjas señaladas, monitoreos periódicos de pozos y cenotes, publicación de los resultados de los procedimientos administrativos e investigación de la mortandad de peces reportada en una laguna entre Kinchil y Maxcanú.

También solicita sancionar las instalaciones que incumplan las normas ambientales y clausurarlas cuando legalmente corresponda.

Greenpeace México y la organización maya advierten que las características del suelo kárstico de la Península de Yucatán aumentan la vulnerabilidad del acuífero, pues la roca caliza porosa facilita la infiltración de sustancias desde la superficie hacia el agua subterránea.

Por ello, plantean reforzar la vigilancia ambiental, proteger los derechos de las comunidades y establecer una moratoria a nuevas instalaciones y ampliaciones de la producción ganadera industrial en la península.

Las organizaciones sostienen que la atención de esta problemática requiere investigaciones rigurosas, información pública y medidas efectivas para proteger el agua, la salud y el territorio de las comunidades mayas.



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