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  • Martes , 21 mayo 2024

Celebran 115 años de Jesús Malverde, el santo del pueblo adorado por el narco

De Texas a Tepito, creyentes de Jesús Malverde acudieron el viernes último a su capilla en Culiacán para celebrar los 115 años de esta imagen que la narcocultura adoptó.


CULIACÁN, Sin (Proceso) – Ha viajado desde Tepito. Solía ser boxeador, pero lo dejó. Sus compromisos familiares y asuntos del trabajo lo orillaron a dejar los encordados. Camina por la estrecha calle de nombre avenida Independencia, casi ignorada por todo mundo, a no ser por una pequeña construcción ahí levantada. Es la capilla de Malverde, última morada del “Bandido generoso”, a quien le rinden tributo todo tipo de personas, incluso, del crimen organizado. Este viernes 3 de mayo se celebra su 115 aniversario.

El visitante tepiteño viste una camiseta color negro con unos guantes dorados estampados. Vino a pagar una manda, dice. No quiso fotografiarse, no es conveniente, ataja, pero pregunta, “¿quieres una foto chingona?” Luego se pone de espaldas y levanta su camiseta negra. Su piel lleva tatuajes de figuras religiosas, entre ellas la de Malverde.

Con sus 31 años hizo el viaje, cuenta que pidió ayuda para salir de una depresión en la que estaba. Ahora está contento, asegura, porque está en la tierra de grandes campeones del boxeo, como Julio César Chávez, tres veces monarca en diferentes divisiones, y para muchos, tal vez el mejor de todos los tiempos en el país.

Al fondo, la banda sigue tocando. Son casi las cuatro de la tarde y la fiesta sigue. Unas mujeres al fondo sirven sopa fría, frijoles puercos y tamales. El platillo es típico de las reuniones y fiestas populares. No cobran. Algún benefactor anónimo hizo llegar los alimentos. También la música. Más bien fueron muchos benefactores. Nunca revelan sus nombres. No quieren reflectores, es la fiesta del Patrón Malverde.

La fiesta comenzó desde la noche anterior. La avenida Independencia fue cerrada en su entronque con la calle 16 de Septiembre, donde colindan las colonias Almada, Centro Sinaloa y los Pinos.

Jinete de la divina providencia

Durante décadas el festejo se ha ido popularizando, no solamente entre sinaloenses y migrantes originarios de este estado, sino también de otras entidades; incluso, de otros países. Todos quieren asomarse al lugar que desde las primeras horas de la madrugada ha ido recibiendo ofrendas. Las personas van y vienen con las coronas de flores, veladoras y otras ofrendas.

La historia comenzó con el mito de un bandido que robaba a los ricos para dar a los pobres. Su nombre verdadero fue Jesús Juárez Mazo y fue inmortalizado por el dramaturgo culichi Óscar Liera en su obra El jinete de la divina providencia. La historia del escritor relata la construcción del mito, del santo de las causas imposibles, cómo las clases más bajas le confieren su fe para lograr milagros.

Liera relata mucho del conflicto social local vivido en esa época, teniendo como punto central la figura del “santo”, del bandolero.

La obra fue llevada incluso al cine, donde actores como Germán Robles y Sergio Jiménez, el Profe, tomaron parte de la obra junto con los actores locales Héctor Monge y Rodolfo Arriaga, miembros fundadores del grupo que el mismo Liera creó y con el cual montó sus obras.

Y sobre la calle, debajo de una de las carpas dispuestas para protegerse de los rayos del sol, suena El Niño Perdido. Sobre una camioneta blanca el busto de Jesús Malverde se yergue en su cofre, y atrás de él, un caballo cuyo jinete es el mismo Bandido Generoso.

También hay piezas musicales, como la interpretada por la Banda MS: “Un joven muy bien vestido, de vaquero y con tejana, con varios anillos de oro y en su muñeca una esclava… Y una imagen de Malverde, que en el cuello trae colgada. Una troca color verde con clavo bien protegido, con cristal y cocaína, le caben 36 kilos… Por Juárez viene a cruzar muy seguro de sí mismo. Al llegar a la garita le da un beso a Malverde, aquí es donde has de ayudarme, de antemano muchas gracias, sé que no has de abandonarme…”

La composición emula parte del mito que se construyó alrededor de Jesús Malverde.

Sin embargo, esta imagen no siempre fue el “santo de los narcos”. Así lo explica Rodolfo Arriaga, actor y director de teatro y catedrático de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Esta versión se entiende precisamente en la obra de Liera.

“Es una obra que se escribió en 1984. Óscar (Liera) decía que había que escribir sobre nuestros mitos y tradiciones, y a él le fascinaba el mito porque vivió muy cerca de ahí, y le llamó la atención que hubiera tanto devoto porque no era el santo de los narcos, esto es muy importante aclararlo: en 1984 era el santo del pueblo”, explicó.

En la obra describe el pasado para hablar del presente, para contar que lo ocurrido a finales del siglo XIX era igual o peor con los gobiernos autoritarios de Antonio Toledo Corro, gobernador por el PRI de 1981 a 1986.

Y fue en el periodo del mismo Toledo Corro en que ocurre parte del crecimiento del narcotráfico en Sinaloa.

De Ciudad Neza

Todo mundo le lleva música a Malverde, flores, de todo, explica una mujer. Es originaria de la colonia Ruiz Cortines, al poniente de Culiacán. Ella decidió llevarle un pastel. Todavía no lo parten, pero la intención es repartirlo entre los asistentes al festejo.

Trata de explicarse. Tiene un negocio de decoraciones, así que pensó que su contribución sería decorarle un pastel. Así fue. Mientras se explica, otro hombre paga otro par de piezas de tambora.

Una familia entera viajó desde Texas. Acampan un momento bajo una carpa. Las idas y venidas son constantes para acarrear más cerveza y mitigar los 36 grados centígrados que golpean a la capital sinaloense. Y eso que no hace calor, le advierte uno de los músicos a los visitantes.

Bajo la carpa principal la banda Santa Cecilia sigue tocando. La gente hace fila para sacarse su foto con Malverde. Otros entran a la capilla. Se ponen de hinojos en un altar, encienden una veladora, lanzan su plegaria y ofrecen algo. Hacen su “manda”.

Otra familia llega de Ciudad Neza. No es la primera vez que vienen, pero este festejo en particular no se lo podían perder. Son 115 años. No es para menos, explican.

Pero también gente del interior del estado. Unos de Mocorito y otros de Badiraguato. No quisieron fotografiarse, explicaron que sólo van de paseo, pagar la manda. Son muy jóvenes, no más de 30 años.

–¿Cuál manda?

–Pues la manda, ya sabes, la manda –acota uno de ellos y se despide.

Y la fiesta, pese a la apropiación que ha tenido la narcocultura de la figura de Malverde, conserva gran parte de su origen popular.

Sus milagros, dicen, son auténticos. Y el mito en Culiacán se prolonga, se reanuda siempre cada 3 de mayo.

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